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Competencias de un Educador infantil

Hay ciertos rasgos tanto personales como profesionales que marcarán la diferencia entre un Educador infantil y un Educador infantil excelente. Algunos de ellos están más ligados a características inherentes a la personalidad y que, por tanto, son más difíciles de modificar. Otros tienen que ver con la vocación y finalmente otros están más relacionados con el trabajo en general. ¿Quieres saber si posees las competencias personales y profesionales necesarias para ser un gran educador infantil?

 

Competencias personales de un Educador infantil

Dentro de las competencias que vienen determinadas por la personalidad del profesional de la Educación infantil, por el lugar de desarrollo, por su familia, amigos y entorno sociocultural, podemos distinguir cinco tipos:

1. De apertura: Se refiere a la necesidad de aprender y formarse mediante la fp en Educación infantil y otros cursos formativos y de manera autodidacta por el simple hecho de querer aprender cosas nuevas. También se refiere a aprender de otros profesionales y de cualquier situación que se nos plantee en nuestro día a día. Ya sabes que de los errores también se aprende.

2. De autoconocimiento: Hablamos ahora de la capacidad de comprender lo que sentimos y por qué lo hacemos y ser capaces de manejarlo y, si es pertinente al tratarse de sentimientos negativos, de cambiarlos o mitigarlos en la medida de lo posible.

3. Egoconstructivas: Ligadas a la autoestima y a la autoimagen. Que el concepto que tenemos de nosotros mismos no se vea influido por lo que opinan los demás, ya que tenemos la suficiente confianza tanto como personas como profesionales como para que nos afecte en exceso. Hay que escuchar a los demás y analizarnos, pero ese proceso no puede dañar nuestra autoestima.

4. Autoexpectativas: Debemos intentar que nuestras expectativas se ajusten a la realidad, ya que si las tenemos demasiado altas, ante cualquier traspiés podemos caer en la frustración e incluso en el abandono. Tampoco se trata de tenerlas demasiado bajas, sino ajustadas a la situación, ya que pondremos todo de nuestra parte para cumplirlas y no nos frustraremos si no lo conseguimos.

5. Automotivación: Mantener la motivación incluso en condiciones tan tan favorables nos ayudará mucho a ser mejores educadores infantiles. Para ello debemos aprender a buscar razones para motivarnos como pueden ser la superación personal o simplemente un trabajo que nos apasione.

Existen otros tipos de expectativas relacionadas con las habilidades sociales, el entorno de trabajo y nuestra actitud en cuanto a jefes, compañeros, alumnos que analizaremos próximamente. De momento…¿crees que posees todas estas cualidades?

Publicado en: Blog, Educación infantil

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