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Principios de la contabilidad: Cuáles son y cómo se utilizan

Al estudiar FP en Administración y Finanzas, aprendemos que la contabilidad tiene reglas que hay que seguir y ellas son los principios contables.

Pero ¿Cuáles son estos principios contables, para que sirven y cómo se usan? Para ti, que piensas estudiar FP en Administración y Finanzas, hoy te introducimos en el tema, hablando de este tema que, sin duda, formará parte de tu día a día, durante mucho tiempo.

Los principios contables ¿Cuáles son?

Una norma no es suficiente para garantizar la credibilidad de los resultados contables, por lo que es necesario tenerlos en cuenta y respetarlos. Estas normas se denominan Principios Contables.

Hoy, cuando a nivel global se utilizan las NIIF – Normas Internacionales de Información Financiera –, los principios contables son de carácter universal, pero también son considerados en los códigos de comercio de las distintas naciones.

Los principios contables

Los principios contables, generalmente aceptados, son diez. El orden en que los mencionamos hoy es aleatorio. Algunos textos ubican unos antes que otros, pero en la práctica, esto no tiene mayor importancia. Ellos – los principios -, garantizan la transparencia, consistencia y confiabilidad de la información financiera:

Independencia del ejercicio: significa que la vida contable de una organización se divide en periodos contables de la misma duración, excepto el primer año. Para cada año se debe hacer un inventario, y se deben producir balances y estados de resultados independientes. Los ingresos y los gastos, conciernen exclusivamente al año. Las cuentas de activo, pasivo y patrimonio, si trascienden de un año a otro.

El coste histórico: los hechos contables se registran con su valor nominal, sin tener en cuenta factores que los afecten a lo largo del tiempo, como depreciaciones o valorizaciones. Si una empresa compra un edificio en 100.000 euros, este es el valor por el que se contabiliza, aunque hoy cueste 900.000. El exceso, se contabiliza en otra cuenta denominada valorizaciones. Igual procedimiento se sigue con las depreciaciones o pérdidas de valor.

Continuidad de la empresa: indica que, al terminar un año, la empresa seguirá operando. Cuando se establecen las cuentas anuales, la compañía planea continua con su actividad, y por tal razón, los saldos de todas las cuentas del activo y todas las del pasivo, deben trasladarse en forma íntegra, para constituir el balance de inicio del año siguiente.

La prudencia: este principio establece que las incertidumbres futuras no se trasladarán a ejercicios financieros futuros, que pueden afectar los activos y los resultados. Por ello, acogiendo este principio, las empresas deben realizar provisiones, castigar cartera o cuentas de dudoso recaudo al final de cada año, y no trasladar estos saldos al inicio del año siguiente.

Permanencia de los métodos: apunta a permitir que la empresa pueda comparar la información de sus resultados, de un año a otro, ya que ambos han sido obtenidos con los mismos métodos y observando los mismos principios.

La no compensación: indica que la empresa debe medir por separado sus activos y pasivos en el balance, y sus ingresos y gastos en el estado de resultados. No se admite compensar valores entre partidas de unos y otros. Un ejemplo de ello es una cuenta de un tercero, que actúa como proveedor, pero también como cliente. El principio de la no compensación, nos dice que el valor que el tercero adeuda debe aparecer en la cuenta de Clientes del Activo, y el valor que se le adeuda como proveedor, en la cuenta Proveedores, del pasivo. No es posible realizar una resta y dejar un solo valor en una de ellas.

La importancia relativa: la regularidad y la sinceridad se evalúan en relación con la incorporación del conocimiento de los directores, sobre la realidad y la importancia relativa de los eventos que pueden influir en los estados financieros de la empresa. Por Lo tanto, es preciso tener en cuenta eventos importantes en la contabilidad, y es posible dejar de lado algunos insignificantes.

La buena información: tiene como objetivo proporcionar a los lectores de los estados financieros, y otros documentos, información suficiente y significativa para que puedan comprender los documentos en forma correcta. Un ejemplo del cumplimiento de este principio son las notas de los estados financieros.

Intangibilidad del balance de apertura: el balance de apertura es un ejercicio contable que debe corresponder al balance de cierre del ejercicio anterior. No puede ni debe haber discrepancia entre las cuentas y los montos. Por supuesto, no aplica para el primer ejercicio financiero.

Preminencia de la realidad sobre la apariencia. Tiene como objetivo registrar operaciones realizadas por la empresa y presentarlas de acuerdo con su naturaleza y su realidad económica y financiera.

Y estos son los principios de la contabilidad. ¿difíciles? Bueno. No te preocupes tanto. No necesitas aprenderlos de memoria, sino entenderlos. Pero ya tendrás tiempo de hacerlo cuanto inicies tu formación profesional en administración y finanzas. El primer paso está aquí.

Publicado en: Administración y finanzas, Blog

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